lunes, 25 de enero de 2010

Presidencialismo vs Parlamentarismo

Dentro de los sistemas políticos podríamos diferenciar entre países como EEUU, cuyo sistema político es Presidencialista, y a España, cuyo régimen es Parlamentarista.

Todo sistema político tiene sus lógicas carencias, pero el carácter liberal y las ventajas son ampliamente superiores en un régimen que en otro.

La ventaja más importante del sistema presidencialista frente al parlamentarismo es la rígida separación de poderes y la elección independiente del legislativo y el ejecutivo.

En un Estado Presidencialista, el pueblo tiene la potestad para elegir al Parlamento y al Presidente de forma independiente uno de otro, sin que el Presidente tenga que pertenecer al partido mayoritario del Congreso; mientras que en el Parlamentarismo se elige exclusivamente a un Parlamento que, posteriormente, elegirá como Presidente al candidato del partido con más escaños, por lo que la voluntad popular,en muchas ocasiones, se ve reducida a la mera voluntad de unos cuantos, estableciendo cuando lo necesitan pactos con otros partidos que en muchos casos no coinciden en programa y en ideología, arrebatando el futuro gobierno a proyectos mayoritarios que se quedan a las puertas de formar un Gobierno por tan sólo un diputado.

La ventaja en el modo de elección independiente de los poderes legislativo y ejecutivo permite una mayor elección para los votantes, que pueden votar para elegir tanto al jefe del ejecutivo -a través de electores- como a los legisladores, constituyéndose una efectiva separación de poderes.

Este sistema, que en EEUU funciona, con sus lógicas carencias, bien, ha sido implantado en América Latina, pero con resultados no tan favorables, debido, en mayor medida, al poder desmesurado que quieren ejercer algunos presidentes, que al propio sistema.


Es una deformación de los principios del sistema hacia una dictadura, como Venezuela, en donde se le han concedido facultades extraordinarias a Hugo Chávez, que exceden a las de un Presidencialismo constitucional.

Un sistema presidencialista puro debe estar controlado constitucionalmente, por ejemplo, permitiendo que otro poder posea mecanismos de control y colaboración entre éstos, porque, de lo contrario, no se puede hablar de Presidencialismo, con su correspondiente rígida separación de poderes, sino de dictadura, ya que el presidencialismo tiene como principal valor la separación de poderes, no la concentración de estos, en gran medida, en una persona.

Un caso que demuestra que el poder ejecutivo debería ser elegido por el pueblo de manera directa para mostrar una clara separación de poderes es la degeneración que el sistema Parlamentario ha adoptado, por ejemplo, en España, en donde, al ser un sistema Parlamentarista, debería de hablarse de todos los diputados que figuran en una lista y no como se hace, que sólo se habla del candidato a Presidente de Gobierno como si fuese un Sistema Presidencialista. También, porque de la manera que se articula el poder político en España hay una clara preponderancia del Ejecutivo sobre el Parlamento, sobre El Poder Judicial, sobre el Tribunal Constitucional y además sobre los medios de comunicación, algo que, en ciertos momentos, hace prevalecer el interés partidario que la defensa del ordenamiento constitucional.

En definitiva, creo que que el sistema Presidencialista se ajusta más a la evolución política de los Estados, tiene un contenido mucho más liberal, permite una participación directa del pueblo en la elección del poder legislativo e indirecta en la del ejecutivo, con una separación de poderes clara y rígida.

1 comentario:

Rubén Miranda Gonçalves dijo...
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