
Está abierto en la calle un debate que tarde o temprano iba a relucir en Pontevedra,
el traslado del Botellón.
Hemos tenido que esperar a la presión de los medios de comunicación y a las presiones de las asociaciones de vecinos de Pontevedra para abrir
"la caja de pandora". Me parece razonable que se quiera buscar un consenso en el traslado del botellón, pero no me parece lógico que el gobierno municipal sólo actúe y se mueva por presiones, en un intento de hacer callar a algunas personas.
Pero ya que estamos tratando este tema diré lo que pienso.
Pontevedra es una ciudad pequeña, una ciudad con núcleos de viviendas muy concentrados, una ciudad que ofrece todos los servicios propios de la marcha nocturna en su casco histórico. Esto para buscar un posible traslado es un punto importante porque los chavales no celebrarán irse a lugares en los que no haya ni un cubierto en caso de lluvia o, mismamente, un bar. En la reunión mantenida la pasada semana con el concejal de seguridad de Pontevedra, Guillerme Vázaquez,
NNXX de Pontevedra reseñó que estaba abierta al diálogo permanente ante lo que se declaró una reunión por el bien general de los pontevedreses, pero que debía existir una clara voluntad de diálogo y no convocar meras reuniones de cara a la galería. NNXX comentó con argumentos sobre la mesa cuál era la verdadera realidad social en la calle.
Defendimos que la zona monumental tiene que ser protegida como elemento identitario de nuestra historia, porque en lugares
como el Campillo fue en donde se construyó la S.María, una de las embarcaciones que partió hacia "las Indias" con Cristóbal Colón, pero la realidad social es que en Pontevedra
Campillo y botellón son sinónimos completos y cambiar esta acepción será un trabajo muy laborioso. El Campillo es el sitio que desde hace veintitantos años alberga el fenómeno de reunión social conocido como botellón.
Dijimos que ojalá no existiese botellón en el Campillo pero la realidad social es incuestionable, a
día de hoy los jóvenes prefieren el Campillo a cualquier otro establecimiento. el Campillo cumple todas las funciones que busca un joven a la hora de hacer botellón y, por ello, buscar otro sitio tiene que, sino todas, tener casi todas las prestaciones que posee el Campillo como bares, resguardos, asientos, intimidad...
Mientras no se encuentre otro sitio de la misma idoneidad, NNXX demandó presencia policial en las inmediaciones del Campillo para velar por el orden y la tranquilidad en la plaza, para controlar que los menores no beban o para que se controle que no haya desperfectos en el mobiliario público, medidas que podrían solucionar muchos problemas como peleas, suciedad, ruido, etc... cuestión que sólo entendió lógica NNXX y en menor medida Guillerme Vázquez, ya que, los miembros de galiza nova ofrecieron una postura contraria.
Defenderemos y valoraremos siempre positivamente que el gobierno municipal convoque a las organizaciones juveniles para dialogar y tratar los temas que nos afecten, pero pedimos que haya iniciativa política por su parte porque
somos personas, no piezas de ajedrez.