miércoles, 18 de julio de 2007

Quien no conoce su historia...

Hace 71 años, de un día como hoy, España veía como el golpe de estado en África del día anterior se trasladaba a territorio peninsular. La situación política de crispación y anarquía en la que se vivía optó a los militares, llamados africanistas como Mola o Sanjurjo..., a revelarse contra el gobierno de la República según ellos o contra la propia República según el gobierno. Hace 71 años nuestros abuelos asombraban al mundo entero a dirimir sus diferencias mediante una guerra civil, estallada por culpa de los rebeldes pero propiciada por el nivel de negligencia de los políticos de la República como Primo de Rivera o Largo Caballero, que llamaban a la insurrección armada como en el primer caso o a la revolución en el segundo. Las causas del golpe son subjetivas, mas por eso yo quiero abordar las consecuencias de la desunión que vivió España.
La guerra fue una lucha en la que sólo querían entrar los más excerverados fascistas y revolucionarios de izquierda, quedando en medio esa España que buscaba la prosperidad, la que yo llamo la tercera España. Esa España que se quería sumar a las naciones con un régimen liberal y constitucional que respetase la libertad, la igualdad, el pluralismo o la integridad del Estado. Fue esa España que pretendía reformar el Estado para que pudiese prestar un mínimo de servicios básicos como la sanidad, la educación o la adquisición de tierras para trabajar; fue esa España que creó las misiones pedagógicas para llevar la cultura por los lugares más recónditos de nuestra geografía. Todo esto se vio truncado por la radicalidad de dos bandos que lo único que consiguieron fue romper España bajo una horrible guerra, en la que ambos bandos se aniquilaban como ocurrió en Paracuellos (víctimas nacionales) o Badajoz (2000 republicanos fusilados en un día), y que a lo único que llevó después fue a entregar nuestros destinos al Autoritarismo de Franco.
Yo no sé en que bando habría luchado, pero sí puedo decir a que bando pertenezco hoy.
Pertenezco a esa tercera España en la que vivimos y que cumplió ya los 30 años. A esa España que le ha permitido a mi tierra, Galicia, tener lo que por historia le pertenece, un autogobierno y un reconocimiento de su cultura heredada "dos nosos devanceiros". A esa España constitucional y dueña de sí misma que vive en libertad y en paz. Es la España de Juan Carlos y de gente como Suarez, Puyol, González o Fraga.
Es bueno conocer la historia desde el punto, en que se pueda, más objetivo para no estar condenados a repetirla (Ortega y gasset), por eso la historia hay que contarla, no desenterrarla...

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que vas de entendido y no es que tengas mucha idea, diciendo que el golpe de estado fue por culpa de la mala gestión del gobierno republicano.No manipules la historia a favor de los de tu calaña.Fijo que eres de los que dicen que es peor Carrillo que Franco, el asesino como decía mi abuelo.

Isidro González

Fernán Carrera Outón dijo...

Al primer anónimo:

Si bien es cierto que la historia la escriben los que ganan, en 1936 ya existían los medios de comunicación, como la prensa, que existía y de ambos bandos.
Jorge, en su texto, no ha manipulado nada. Nadie puede manipular esa parte de nuestra Histora!
Y por lo de Carrillo y Franco.
La gente de izquierdas sólo considera dictadores y asesinos a aquellos que fueron de derechas, y, a día de hoy las dictaduras más destacadas que siguen funcionando son las de China, Cuba, Corea del Norte... Y SON ASESINOS DE IZQUIERDAS.
Todos fueron dictadores,
TODOS IGUALES.

Jorge Cubela dijo...

Al primer comentario:
Le pido que lea con más concisión el artículo. Responsabilizo a la situación de anarquia, la crispacion o la actitud de politicos como Primo de Rivera o largo caballero. Lea bien. No digas nada de fijo que no me conoces. Tu abuelo era una persona de gran cultura por supuesto, pero carrillo ¿como hubiera actuado en lugar de Franco?, la historia esta escrita y es la que es. Este año en selectividad cayó el tema del alzamiento nacional con un texto de Franco y otro de Martinez barrio, pero creo que com usted ha dicho que no tengo ni idea no tende que explicarle quien es; pues bien, puedo decir que tengo el honor de ser el único 9´5 que hubo en la ciudad de Pontevedra, pero claro no tengo ni idea. Saludos muy amables. xD

Sísar dijo...

Enhorabuena por el 9,5 :-)

La gente se olvida que durante la República se asesinaba a gente sistemáticamente (todos de un bando) y no se detenía a nadie.

Aquello no era un ejemplo de nada, como dice nuestro ilustre presidente Zapatero. Hay que recuperar espíritus republicanos europeos pero no el de esa época que fue uno de los episodios más tristes de nuestra historia.

Por no identificarme con ese ambiente de libertad que dicen que reinaba en la 2ª República alguno ya me tachará de facha o de extremista o de cualuier ocurrencia que tenga.

A todo esos intelectuales que quieren recuperar ese espíritu les recuerdo la famosa "Ley de Defensa de la República" entre otras muchas que como dice Justino Sinova "el período republicano se caracterizó por la desconfianza del poder ante todas las manifestaciones públicas del pensamiento. Estamos hablando de amenazas gubernamentales a periodistas, multas al órgano de Prensa que no era adicto o servil, cierres por semanas o meses de cabeceras críticas, secuestros, censura previa, consignas obligatorias, y toda la gama imaginable de presiones" autor del libro "La prensa en la II República española" y que concluye que aquella fue una ocasión perdida.

"Las responsabilidades de la izquierda y la derecha fueron diferentes, pero ambas coincidieron en un elemento esencial, no entender que un sistema de libertades debe basarse en el respeto a la disidencia. Por eso, lejos de ser un modelo a imitar, aquella República fue una democracia muy imperfecta. La actual democracia española no debe tener complejo alguno ante ella: entre otras cosas, porque la “supera ampliamente en casi todos los aspectos”."

Sísar dijo...

Entrevista a Justino Sinova, para que lo vayáis conociendo más.

Justino Sinova es periodista, escritor, profesor de Teoría de la Comunicación en la Universidad de San Pablo-CEU y director del Área de Formación y Estudios de “El Mundo”. Escribe en “El Mundo” y participa en las tertulias “Buenos Días” y “24 Horas”, de Radio Nacional de España, y “La Mirada Crítica”, de Tele 5. Premio Espasa de Ensayo por La censura de prensa durante el franquismo, ha publicado diversos libros sobre comunicación y sobre política (La gran mentira, El poder y la prensa, El secuestro de la democracia,…)

La Segunda República como referente democrático, ¿es un mito?

—La República nace como una democracia, y nace con un gran entusiasmo, porque España recupera de golpe las libertades ausentes en la dictadura de Primo de Rivera. Pero respecto a la libertad de expresión, los Gobiernos de la República fueron muy poco respetuosos.

Pero en el primer capítulo, usted afirma que el primer Gabinete empieza con muy buenas intenciones.

—De los doce integrantes del Gobierno, tres eran periodistas profesionales, así que una cuarta parte se ganaba la vida con el periodismo. Y el resto de los ministros, salvo uno, eran hombres de letras que reivindicaron con tesón la libertad de palabra durante la dictadura de Primo de Rivera. Tal vez por eso, el Gobierno empieza muy bien. Una de las primeras disposiciones, del 14 de abril, es una amplia amnistía para los delitos de imprenta. Poco tiempo después, el Gobierno empieza a tomar medidas que frustran esa esperanza.

¿Cuál es el punto de inflexión?

—El primer episodio notable surge antes de que se cumpla el primer mes de la República. El 10 de mayo, el Gobierno toma la decisión de cerrar un periódico: ABC.

Por lo visto encontraron armas dentro de la Redacción...

—Ése fue uno de los argumentos que expusieron, pero no era cierto que dentro del ABC hubiera armas y se estuviera organizando una conspiración. Ese domingo se inauguró el Círculo Monárquico en la calle Alcalá, tras el cual hubo un intento de asalto al ABC, pero estaban cerradas las oficinas porque era un día festivo. Como consecuencia de esos incidentes, el Gobierno tomó la decisión de cerrarlo.

Sorprende que el ABC fuera el primero en caer. Hoy lo calificaríamos de periódico moderado.

—El ABC era un periódico monárquico crítico a la reclamación de la República. Su línea editorial proclamó abiertamente que, a pesar del cambio de régimen, ellos seguirían siendo monárquicos, una decisión legitima.

¿Con más libertad de expresión en la II República, la Historia de España sería distinta?

—De lo que estoy seguro es de que una democracia sólo se sustenta con libertad de expresión; si se atenta contra ella, la democracia se acaba. Fue un gran déficit en la República y fue una ocasión perdida en ese aspecto. Es cierto que fue una época conflictiva, de violencia constante, y, contra eso, el Gobierno tenía que luchar, pero eso no justificaba las agresiones a la prensa y, sobre todo, a la prensa que nada tenía que ver con ello.

Pero, a pesar de todo, la prensa, en la Segunda República, sí atacaba al Gobierno.

—Si alguien consulta en la hemeroteca los periódicos de aquella época, puede llevarse la impresión de que había un alto nivel de libertad de expresión, a juzgar por algunas informaciones duras publicadas contra el Gobierno. Sin embargo, mientras se transigía con algunas críticas, otra prensa estaba siendo silenciada. Algunos periódicos, al publicar ciertos comentarios, eran multados, sufrían secuestros o un cierre. Hay que ir más allá y ver la Historia desde todos los ángulos. Y lo cierto es que había poca solidaridad entre los medios, debido a que muchos obedecían a consignas de partido.

¿Cuál de los casos que ha investigado le parece más injusto?

—Tal vez el cierre por parte del Gobierno de Azaña de 120 periódicos de un solo golpe en agosto del 32 a consecuencia del golpe de Estado del coronel Sanjurjo. Azaña logra paralizar el golpe en 24 horas y lo primero que decide es cerrar toda la prensa conservadora. A diferencia del Gobierno, que estaba enterado, muchos de los periódicos cerrados apenas disponían de información sobre aquella conspiración militar.

Se acaba de reeditar su libro La censura de prensa durante el franquismo. ¿En qué se diferencia de la censura durante la Segunda República?

—Ya el título da una pista. No es la censura de la prensa durante la Segunda República, sino la prensa en la Segunda República. ¿Por qué? Mientras el franquismo era un régimen de censura que se propuso controlar la prensa para que no hubiera información libre, propugnando en 1938 una ley para tal fin, en la República no se estableció un régimen previo de censura. La República comenzó como una democracia, el franquismo no. La diferencia es importante. Luego, los distintas Gobiernos republicanos concurrieron en el control arbitrario de la información, deteriorando la libertad de expresión. Azaña permitía a algunos periódicos decir unas cosas y se las prohibía a otros. Los Gobiernos de centroderecha de Lerroux hacían algo parecido. Pero la República no fue un régimen de censura: era un régimen de libertad en el cual a veces la libertad de expresión era la principal víctima.

¿Esa inestabilidad vaticinaba que iba a pasar algo “malo”?

—Por supuesto. Al estudiar cómo un Gobierno respeta la libertad de expresión, obtenemos el índice de salud de ese sistema. Todos los Gobiernos intentan controlar la información porque para ellos es un inconveniente, pero en las democracias tenemos la suerte de poder denunciar los intentos de control de la información por parte del Gobierno. No es posible una democracia sin una alta libertad de expresión ejercida por todos los ciudadanos.

¿Y la autocensura actual?

—Puede que en la actualidad haya autocensura, pero nada tiene que ver nuestra actual situación con la de la República. Y si comparamos la calidad de un sistema con otro, es clarísimo que la Constitución de 1978 es una democracia de una enorme calidad en comparación con la de la República. La democracia de 1978 es una democracia en serio, mientras la de la República fue una democracia donde hubo una libertad frustrada.

¿Para cuándo un libro sobre la Transición?

—Sobre la Transición he escrito bastantes articulas y el libro El poder y la prensa, pero sí es cierto que tengo pendiente un análisis a fondo sobre los medios de comunicación en aquel periodo. Tal vez hace falta que pase el tiempo para adquirir más perspectiva.

¿Hay más compañerismo ahora que entonces?

—La diferencia fundamental respecto a la República es que hoy existe una conciencia profesional más clara. Entonces, por el predominio de la prensa de partido, no había solidaridad entre los medios. El concepto de periodista en la República dista mucho del concepto actual. Entonces, para muchos, el periodismo era una actividad política más; hoy el periodista es un profesional que sirve al derecho a la información del público. Este planteamiento estaba ausente.

¿De haber nacido en la Segunda República, hubiera querido ser periodista?

—Lo hubiera pasado muy mal. El periodismo tenía más mala “prensa” que ahora. Me viene a la memoria un periodista de izquierdas que ya falleció, Eduardo de Guzmán, autor de Historias de la prensa, que decía que el periodista es “un sospechoso de costumbre”. Una definición magistral. Y ser sospechoso en el momento en que se desata la violencia es peligrosísimo. Algunos pagan con su vida, otros con la sanción de no poder ejercer la profesión, como le ocurrió al propio Guzmán.

¿Cuál fue el periódico que mejor sobrevivió a todos los cambios de Gobierno?

—Había periódicos muy interesantes, como El Sol, pero la República le pilló en un momento de crisis. Otros periódicos buenos desde el punto de vista profesional, como ABC y El Debate, pronto fueron agredidos. En el campo de la Izquierda, dos que gozaron de gran influencia fueron El Socialista, del Partido Socialista, y Mundo Obrero, del Partido Comunista, pero también sufrieron suspensiones muy largas por parte del Gobierno de centroderecha del segundo bienio.

Anónimo dijo...

Inculto de mierda, Don. Jose Antono Primo de Rivera no apoyo nunca la dictadura franquista, y los mlitares se dieron a las armas x q no habia otra.

Jorge Cubela dijo...

Menos mal que no fue Primo de Rivera quien invitó a los militares a sublevarse y poner orden, no, no fue él. (es ironico).

Anónimo dijo...

RAVACHOL

Para el "político" de J.Cubela el que es del centro, si ya sabemos que centro... con estos comentarios que puso en el Blog de Cesár Abal(otro centrista como él ladeado hacia la derecha):
"Todos sabemos la escasa calidad humana de sabina o no?, borracho...maltratador...falton...que más tiene?, ah sí, estafador. No seré yo quien diga a quien vota"

Si Sabina es borracho me la pela, solo voy a verlo como un artista, ¿maltratador? muéstrame una sentencia donde lo ponga al igual que lo de estafador. Y si vota al partido que vote pues tambien me da igual. Pero supongo que esta es la manera de pensar de un "centro-reformista" como es el.

Anónimo dijo...

Ya estamos con la coletilla "los militares se sublevaron porque no había otra", vamos a ver, aunque así fuera, ¿acaso eso lo justifica?

En esa época convulsa hubo muchos golpes o intentos revolucionarios, son dos cosas diferentes, se suele denominar golpe al ejecutado con parte del aparato militar del estado y revolución a la que emana de guerriras independientes que se apropian, no sé como de la voluntad popular, sea como sea el fin es el mismo: la dictadura. Igual de censurables.

En aquella época hubo intentos, con la Sansurjada (32), la de Gil Robles y la de Largo (34), hasta la del 36. La historia finalmente juzgará al que lo consiguió y creo que aún está siendo demasiado benigno:

Franco además de un dictador, execrable (como cualquier otro) fue un verdadero inútil en política económica y exterior. Aunque este es otro tema. Era un incapaz, como la mayoría de los dictadores modernos, sobrevalorados.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

La realidad es que como bien dice algún blogero antes que yo es que Primo de Rivera (J.A.) no apoyó directamente el golpe (sí estuvo envuelto en la organización de la Sansurjada). Obviamente no estaba en desacuerdo con él pero en aquel momento tampoco estaba la Falange situada a en la derecha política española (desavenencias con gil Robles)

Es cierto que Primo estaba en Alicante (la última plaza en caer, ya que los republicanos se retiraron a túnez) pero también es cierto que los generales nacionales no hicieron intento de negociación alguno parar 'recuperarlo'.

Muchos piensan que les interesaba más como mártir. Sobre esto sólo hay conjeturas.

Un abrazo.

PD: me encanta la actitud democrática de Francia, antes de acabar la guerra ya habían reconocido al gobierno del dictador Franco, olé y olé.

Anónimo dijo...

Respecto a los 'dos bandos' habría que matizar que mientras uno de los bandos, el nacional, estaba claramente organizado bajo jerarquía militar el otro, el comumnmente denominado 'republicano' era un mejunge entre 'republicanos', comunistas, troskistas, anarquistas y brigadistas, yendo cada uno a su aire.

PD: evidentemente se me puede recordar a los italianos del bando nacional pero incluso estos aportaron. (comunistas llegaron a combatir contra troskistas y anarcaquista en Barcelona)

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Eso es cierto...sabia pego a su mujer en reiteradas ocasiones, pero la justicia protege a los famosos. ravachol...puedes tener tus ideas pero no defiendas lo indefendible. primo de rivera fue hijoi de un dictador, de un militar...muy republicano él!!!!!!!! me gusta eso de la 3º españa...gran idea para desmarcarse la defensa frankista que hace fraga y de la memoria historica del psoe.

Anónimo dijo...

RAVACHOL

Si es cierto que maltrató a su mujer que lo metna en la carcel, pero de ahi que ay sabemos a quien vota.Tambien conozco unos cuantos nazis que votan al PP y con eso no quiero decir nada, porque es una jilipoyec.

Anónimo dijo...

El tio vota a la cnt...mataban curas y monjas.

Roberto dijo...

Jorge pon una foto tuya sin camiseta por favor

PONTEVEDRITOS dijo...

Considero muy favorable poder hablar de este tema como se está haciendo en este blog, poder opinar y entender lo que otros opinan siempre de la base del respeto. Coincido con la intervención de Sisar al incluir que ambas partes no entendienden que un sistema de libertades debe basarse en el respeto a la disidencia.
Es muy fácil hablar en la distancia de todo esto sin entender del todo los problemas reales de lo que ocurrían en esa época. Estoy seguro también que a nadie gusta la guerra y dudo que algún militar estuviera encantado con la idea de matar y morir, nadie actúa así por gusto. Hay muchos problemas de fondo y en estas cuestionas más que en ninguna otra se debe aplicar la tolerancia y la mente abierta a entender la opinión del otro para no caer en los errores de nuestros abuelos. Sin duda con la ley de memoria histórica de Zapatero se están abriendo eridas que estaban cerradas y entendamos los de esta generación aunque no tengamos casi nada que ver en el conflicto que a nadie le gusta que insulten a su abuelo y recordemos que una mitad estaba de un lado y la otra en otro.
Podriamos estar dias hablando de esto y sería buena idea. Felicidades Jorge

Anónimo dijo...

Parece que mi opinión al respecto de Joaquin Sabina, contra el que no tengo nada como artista pero sí difiero bastante como persona, ha causado malestar...pido disculpas si lo de "se seré yo quien diga a quien vote" ha molestado a alguno, pero claro, no sé xq se ha tenido que acercar esa opinión al psoe u otros, era una expresión bananera, pero a ello, pido disculpas. Al señor Rovachol sólo me gustaría decirle que ser de centro no es cayarse la boca y decir amén a todas las propuestas de los políticos, en este caso al psoe. En palabras de Adolfo Suarez, más legitimado que usted y que yo en posición centrista, afirma que el gran partido de centro que él quiso crear en su día es el PP, nada más.

Jorge Cubela

Anónimo dijo...

Llamar al PP partido de centro, claro, igual que el PSOE, es todo muy gracioso.

Por eso centristas somos 4 gatos, los únicos que no estamos atados a nadie para realizar cualquier crítica.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Ser de centro es una actitud antes la vida más que una ideología, la ideología de centro está vacía.

Anónimo dijo...

Al anónimo anteior: me refería precisamente a esa actitud ante la vida, ver las virtudes y las críticas independientemente del partido, sin estar atado a ninguno.

Me refiero al centrismo como ideología del votante, no como ideología de partido, la cual también existe, aunque debido al bipartidismo de muchos países suele emanar de uno de ellos, bebe de la doctrina liberal y conservadora, con políticas de corte intermedio.

Esto es muy habitual, las políticas económicas de los últimos 30 años son de corte centrista; así te puedes encontrar un partido socialista subiendo impuestos indirectos y recortando la progresividad de los directos, y por contra un PP bajando impuestos indirectos y subiendo los de la renta, cuando lo normal sería que el PSOE gravase la renta (política de isquierdas) y el PP el consumo (política conservadora)
(con estos dos procesos dependiendo de cómo se encuentra la economía se puede llegar al mismo objetivo, por eso a veces es uno más conveniente que el otro)


Un abrazo.

El análisis está hecho a la ligera, es bastante más profundo.

Anónimo dijo...

El anterior comentario hace un análisis práctico, me convence, pero yo quiero añadir algo. Ser de centro no es manifestar siempre algo intermedio entre la derecha y la izquierda, porque eso en ocasiones es difícil, no obstante, tener actitudes de centro, aunque efectivamente se ladee hacia un lado más que para otro como es el caso de la inmensa mayoría de los ciudadanos, es bueno para la democracia y el respeto hacia las personas. Para mí ser liberal es lo más importante en política, y tener actitudes de centro aún más, sobre todo en un país tan polarizado como es el nuestro. Ahora bien, negar que se acerca más al centro el PP que el Psoe es no ver la realidad. Por lo menos sin entrar en este debate podemos decir que partido guarda cierto sentido común, véase por ejemplo quien protege la constitución y quien no, tan sólo por beneficio partidista al pactar con independentistas para formar gobierno. En resumen, ser de centro es una actitud, y para mí quien dice ser de centro e intenta serlo tiene un punto ganado ante los demás.

JORGE CUBELA, centrista convencido (aunq se ladea a un lado)

Anónimo dijo...

cayar!!! con Y.

Como borras los comentarios eh!! campeón parece que no te gusta que te corrijan.

Jajajaja.

Anónimo dijo...

En política hay que tenr argumentos y no irse por las ramas cuando se hablan de barcos xD
sí, callar es con Y en abreviatura :)
telmo 12
lores 6 plas plas plas

Anónimo dijo...

A Jorge: tanto PSOE y PP defienden la constitución, que un partido como PSOE en cataluña o PP en Canaraias se alíen con independentistas para gobernar no quiere decir que asuman sus programas.

Una coalición es un acuerdo de mínimos.

Un abrazo.

PD: quiero aclarar algo que no sé por qué se ha difundido de forma absurda: defender la constitución no es ni bueno ni malo, la propia constitución indica lo mecanismos de cambio necesarios. Si existe el apoyo social necesario y éste se refleja en las urnas, ejecutar cambios en princpio no ni bueno ni malo. Lo que es malo es intentar imponer cambios desde una minoría.