viernes, 15 de agosto de 2008

Blanco impondrá a Touriño la fecha de las elecciones

El vicesecretario General del PSOE sigue trabajando en la sombra para imponer su criterio y adelantar a otoño las elecciones autonómicas gallegas.

El PSOE en Galicia, una franquicia dirigida por el propio Blanco desde Madrid, fijará la fecha según las indicaciones del número dos del PSOE. José Blanco le impondrá la fecha de las elecciones a Touriño sabedor de que la Xunta no hizo los deberes para paliar los efectos de la crisis en Galicia.

Blanco quiere convocar las eleccioness antes de que quede aún más probada la ineficacia de la Xunta para contener los efectos de esta situación.

Los gallegos no podemos sino lamentar que por primera vez en la historia de nuestra Comunidad no vaya a ser el Presidente de la Xunta quien determine cuando iremos los gallegos a las urnas

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13 comentarios:

tevye dijo...

E o PPdeG non é unha franquicia de Génova?

Como dicían os da xeración Nós, ningún partido que sexa unha sucursal dun partido español (enténdase español como de ámbito estatal) atenderá as necesidades de Galiza senón que actuará segundo o criterio deses partidos españois.

O irónico é que unha persoa militante dun partido que é sucursal dun partido con sede en Madrid critique precisamente o mesmo do que está pecando.

Supoño que escribes tal mensaxe logo das declaracións de Feijóo, esas de "me consta que Blanco dijo que los comicios gallegos serán en otoño", pero, como di o Faro de Vigo, sen indicar a fonte de tal constancia; vamos, que está cientificamente demostrado.

Saúdos.

Andrés dijo...

100% dacordo con tevye, estamos nas mesmas do de Bóveda ;)

Jorge Cubela dijo...

Ningún foi ó fondo da cuestión. Que o Presidente da Xunta non será quen convoque as eleccións.
Iso non é ser unha franquicia?
Díganme vostedes cando a Fraga se lle impuso tal cousa...
É a diferencia, que el tiña peso no PP e Touriño non está nin se lle espera.

Saúdos.

Jorge Cubela dijo...

Andrés:

Eu condeno todas as dictaduras.
Non respetar os dereitos humanos, mellor dito "dereitos fundamentais" por tratarte dun ámbito nacional pois "humanos se reserva para os tratados internacionais, é facer ilexítimo un sistema político.

Eu aprendín dende pequeno que non se pode criticar a Franco e alabar a Stalin, ou Castro.

O PP foi quen lle concedeu o título de fillo predilecto das provincias de Pontevedra e Ourense.

O demais é xustificar posicións irreais e fóra do contexto político, xa que Franco morreu fai 30 anos e o PP ten 20 anos de historia.

Non é o PP o partido nacional ó que se lle debe pedir xustificacións históricas por apoiar dictaduras.

Saúdos.

Andrés Milleiro dijo...

Jajajaja Jorge, dicir que Fraga non tuvo eleccións impostas -recomendadas cicais segundo as túas verbas- dende Madrid é non ter memoria, ou tela selectiva cando menos

E se non lembras eleccións...certas cousas impostas dende Madrid. ¿Quen sei non queimou a Cuiña? ;)

tevye dijo...

"Ningún foi ó fondo da cuestión. Que o Presidente da Xunta non será quen convoque as eleccións.
Iso non é ser unha franquicia?"

Claro que é ser unha franquicia, ao igual que os populares. Ou é que non facedes caso das directrices de Génova por riba de todo? E como que a Fraga non lle impuxeron eleccións? Se o propio Fraga foi imposto en Galiza dende Madrid, logo do seu estrepitoso fracaso alí debería engadir.

E Fraga tiña peso no PP? Pero se todo o mundo sabía que logo das últimas autonómicas o ían botar fóra. En numerosas ocasións dis que no BNG seica chimparon con Beiras... pois a Fraga si que lle fixeron a cama, "presentámolo ás eleccións a ver se gaña e logo que durma no Senado".

Saúdos.

PD, e cal é o partido "nacional" ao que se lle deban pedir xustificacións por dictaduras?

Anónimo dijo...

Jorge,

Lo que están haciendo los nacionalismos es justificar lo de las calles de los partidos para que no le digan nada a ellos por su "gran peso" a la hora de reprobar a Magdalena Alvarez.

Ese es su sentido del galleguismo.

breogain dijo...

anónimo

alomenos o B.N.G. non lle rinde contas a ninguén non si ? como moito aos seus votantes, senón están dacordo nas vindieras eleccións xa llo deixarán claro.

Andrés Milleiro dijo...

anónimo (valente, por certo),

¿que gañábamos reprobando a Magdalena Álvarez?
¿e que gañamos non reprobándoa?

penso que con iso tes todo, ¿non?

Jose Luis dijo...

El problema del PP y del Psoe es que sus calles están en Ferraz y Génova.

Yo sólo espero que en las próximas elecciones, UPyD, saque uno o dos diputados para que tonterías como estas de los independentistas sean parte de sus mejores tiempos electorales, es decir, 13 diputados.

Sísar dijo...

Dignidad como pueblo. Te parece poco? Y decir Galicia alto y claro que quien no cumple con sus compromisos con nuestra tierra, que quien menosprecia a todos los gallegos no puede seguir ni un minuto más en ese sillón.

Pero claro era más importante una foto de Quintana con Zapatero que la dignidad de Galicia.

Anónimo dijo...

El planteamiento político de la izquierda española agrupada bajo la denominación de Frente Popular de cara a las elecciones de 1936, no supuso ninguna ruptura con los propósitos que en 1934 guiaron su levantamiento violento contra el sistema democrático. Como dijo Salvador de Madariaga: “Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936.” Pero es que de cara a las elecciones de febrero de 1936 no se detectaba ningún cambio en la izquierda que hiciera barruntar su aceptación del principio democrático de la alternancia en el poder. Muy al contrario, de nuevo la izquierda amenazaba con la violencia si no ganaba las elecciones. Si no conseguían el poder por las urnas lo conseguirían a tiro limpio. Como sucedió en las elecciones de noviembre de 1933 no iban a tolerar que la derecha gobernase, aunque fuera a costa de la guerra civil.

Muy claro lo dejaba ver el líder del PSOE Largo Caballero: “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936). El 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa, Largo Caballero insistía: “… la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

El resultado de las elecciones de febrero de 1936, dejando aparte las serias dudas sobre su limpieza, dejó claro que el país estaba muy lejos de una mayoría de izquierdas y mucho menos del apoyo a las políticas sectarias y radicales que buscaban el maximalismo del triunfo total de las tesis revolucionarias ya fueran marxistas, comunistas o anarquistas. Los votos totales fueron 9.716.705, el Frente Popular obtuvo 4.430.322; los diversos partidos de derechas tuvieron 4.511.031; los votos para formaciones de centro fueron 682.825 y los votos en blanco y otros, 91.641.

El Frente Popular victorioso en escaños, se lanzo, en primer lugar a la derogación del Estado de Derecho y la misma legalidad republicana, liberando a cuantos habían participado en la intentona golpista de la Revolución de Asturias y habían sido condenados por los tribunales, para incluso, además de excarcelar, obligar a readmitir en las empresas en las que habían atentado y en las que habían cometido homicidios a muchos de los implicados.

Despreciando un resultado electoral tan ajustado, el Frente Popular se lanzó a una espiral política de discursos incendiarios, gestos revolucionarios y radicalismos sectarios que sólo tuvieron la virtud de agitar a las masas y exasperar a las clases medias, ya que en los cinco meses de gobierno frentepopulista no se abordó una sola reforma estructural y económica con seriedad y responsabilidad. La reforma agraria se perdía entre debates bizantinos, mientras se alentaba a los jornaleros a las ocupaciones por la fuerza. Se perdieron 100.000 puestos de trabajo en sólo 5 meses, mientras las huelgas paralizaban la economía del país, los índices de reparto de la riqueza, renta per capita o mortandad infantil retrocedían hasta situarse muy por debajo de los niveles previos a la dictadura de Primo de Rivera.

Un escenario social explosivo, unido a la más completa dejación de la función de autoridad de un gobierno del Frente Popular, que con una mano alienta los desordenes y con otra quiere mantener la apariencia de legalidad, provoca una violencia política desbocada -Gil Robles denunciaba en las Cortes que, desde el 16.02 al 15.06 de 1936, había habido 269 muertos y 1.287 heridos en atentados y 160 iglesias destruidas totalmente y 251parcialmente. Y que, desde el 16.06 al 15.07 de 1936, había habido otros 61 muertos y 224 heridos y 10 iglesias incendiadas y otros desmanes contra eclesiásticos y objetos religiosos- hace que la situación en España, especialmente tras el asesinato de Calvo Sotelo, sea insostenible.

En esta tesitura llegó el 18 de julio de 1936, no como nos quieren hacer creer ahora, por capricho de unos militares ansiosos de poder, una Iglesia oligárquica y unos fascistas reaccionarios. El 18 de julio llegó y se explica en las palabras del socialista Julián Besteiro: “La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas: por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos”.

breogain dijo...

pero acaso Aznar cumpliu algunha vez cós galegos....pero por favor, pero si riuse de nós canto quixo.