lunes, 12 de mayo de 2008

De sistemas políticos


"El hombre que no teme a las verdades, nada debe temer a las mentiras", Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia y tercer Presidente de los EEUU de América.


Todo sistema político tiene sus lógicas carencias, pero el carácter liberal y las ventajas son ampliamente superiores en un régimen que en otro.
Dentro de unos meses habrá elecciones a la presidencia de EEUU, cuyo sistema político es presidencial, y se diferencia del de España en que su régimen es Parlamentarista.

La ventaja más importante del sistema presidencialista frente al parlamentarismo es la rígida separación de poderes y la elección independiente de cada uno.

En un Estado Presidencialista, el pueblo tiene la potestad de elegir al Congreso y al Presidente de forma independiente, directa y universal, sin que el Presidente tenga que pertenecer al partido mayoritario del Congreso, mientras que en el Parlamentarismo se elige de manera directa, exclusivamente, a un Parlamento que, posteriormente, elegirá como Presidente al candidato del partido con más escaños, por lo que la voluntad popular se ve reducida a la voluntad de los partidos políticos, estableciendo cuando lo necesitan pactos con otros partidos, que en muchos casos a penas coinciden en proyecto y en ideología...

La ventaja en el modo de elección independiente de cada poder en el Sistema Presidencialista permite una mayor elección para los votantes, que pueden votar para elegir tanto al jefe del ejecutivo como a los legisladores.

Este sistema, que en EEUU funciona, con sus lógicas carencias bien, ha sido implantado en América Latina, pero con resultados no tan favorables, debido, en mayor medida, al poder desmesurado que quieren ejercer algunos presidentes, que al propio sistema.Es una deformación de los principios del sistema hacia una dictadura, como Venezuela, en donde se le han concedido facultades extraordinarias a Hugo Chávez, que exceden a las de un Presidencialismo constitucional.

Un sistema presidencialista puro debe estar controlado constitucionalmente, por ejemplo, permitiendo que otro poder posea mecanismos de control y colaboración entre éstos, porque, de lo contrario, no se puede hablar de Presidencialismo, con su correspondiente rígida separación de poderes, sino de dictadura, ya que el presidencialismo tiene como principal valor la separación de poderes, no la concentración de estos, en gran medida, en una persona.
Un caso que demuestra que el poder ejecutivo debería ser elegido por el pueblo, de manera directa y para mostrar una clara separación de poderes, es la degeneración que el sistema Parlamentario ha adoptado, por ejemplo, en España, en donde, al ser un sistema Parlamentarista, debería de hablarse de todos los diputados que figuran en una lista y no como se hace, que sólo se habla del candidato a Presidente de Gobierno como si fuese un Sistema Presidencialista.

En definitiva, con lo dicho aquí, creo que que el sistema Presidencialista se ajusta más a la evolución política de los Estados, tiene un contenido mucho más liberal, permite una participación directa del pueblo en la elección de los poderes públicos y ejerce una separación de poderes clara y rígida, cosas que el Parlamentarismo a lo largo de su historia no ha podido conseguir.

3 comentarios:

Miguel Pazos dijo...

Estoy completamente de acuerdo. Cuando se habla de República, a mi no me importaría nada una presidencialista, pero nunca una como la del 31

Un saludo

Anónimo dijo...

Unha república como a do 31 non se pode dar hoxe en día, pero hai que recoñecer que esa constitución foi a máis progresista que coñeceu España nesa época, loita de loitas.

Saúdos

Anónimo dijo...

Ya, y tan loitas, mira como acabó todo... Fue un espaldarazo a una gran mayoría que, en buena medida, no estaba preparada para tanto cambio. A veces, las cosas hay que pensarlas con más cuidado y avanzar más lentamente, pero avanzar.