lunes, 5 de mayo de 2008

La autoridad portuaria: 100 años en Pontevedra



Aquí os dejo el artículo "LA AUTORIDAD PORTUARIA: CIEN AÑOS EN PONTEVEDRA" de nuestro vecino pontevedrés Leoncio Feijóo, que me lo ha hecho llegar cortésmente a través de email, el cual pretende reafirmar la vinculación de este edificio y sus funciones con nuestra ciudad, en los márgenes de la Ría de Pontevedra, que corre el peligro de desaparecer.


Corría el mes de julio del año 1907, cuando la corporación municipal pontevedresa presidida por el alcalde D. Manuel Becerra Armesto apoyaba la solicitud de la Cámara de Comercio de esa ciudad, de crear en la capital una Junta de Obras del Puerto.
Unos meses más tarde se publicaría la Real Orden por la que “S.M. el Rey dispone la creación en Pontevedra de una Junta de Obras del Puerto que tendría a su cargo las obras y servicios correspondientes a los puertos de la Ría de Pontevedra: Pontevedra, Marín, Bueu y Sangenjo”.

Constituida dicha Junta el 28 de octubre de aquel año, la presidencia recaería en D. Rafael Saénz Díez. Desde entonces, y van más de cien años, este organismo permanecería en la ciudad de Pontevedra.
Bien es cierto que a partir de 1923 se denominó como “Comisión administrativa de Obras del Puerto y Ría de Pontevedra” incorporando los puertos de esa ciudad, Marín, Sanxenxo, Bueu y Poio; y que a partir de 1968 pasaría a ser la “Junta del Puerto y Ría de Pontevedra”. Posteriormente, con la llegada de la democracia, llegaría a tener dos nombres: “Junta del Puerto de Marin y Ria de Pontevedra” y el actual de “Autoridad Portuaria de Marín-Pontevedra y su Ría”.

Aunque en sus primeros años debió tener varias oficinas provisionales, es interesante destacar en la historia de este organismo portuario, que fue precisamente en los años treinta cuando se edifica su “sede definitiva” en las inmediaciones de la dársena de Pontevedra, en las Corbaceiras. El edificio, de cantería y de inspiración regionalista, debió responder a un diseño de Rafael Picó, ingeniero de esta institución durante treinta años. Lo curioso del caso es que debe ser el único edificio público que se construyó en Pontevedra en los tumultuosos años de la II República. Desgraciadamente, en la actualidad, es un inmueble que no se encuentra catalogado, por lo que conociendo a nuestros munícipes, no es difícil saber que destino le espera.

Lo que interesa resaltar es que durante décadas, desde las oficinas de As Corbaceiras se van a proyectar, gestionar y dirigir las obras y servicios portuarios no sólo de Marín sino del resto de la ría.
Serían pues estas paredes pontevedresas las primeras en saber cuando llegarían a Marín las primeras grúas de carretón. Nos hablarían del expediente de construcción del gran puerto pesquero en Estribela, en los años cincuenta y de los rellenos del muelle norte.

También repasaríamos la historia de la llegada del frío industrial, método revolucionario en la conservación del pescado, que obligaba a erigir naves frigoríficas en la zona portuaria.

Los muros de la veterana sede de As Corbaceiras habrán visto también los planos del muelle de Leirós, de las nuevas grúas porta-contenedores, de la llegada del polémico ferrocarril. Allí también se habrán elaborado durante muchos años las estadísticas del desembarco del pescado fresco y congelado, de mercancías y graneles, de la exportación de la pasta de papel, tableros etc.

En fin que guste o no la historia reciente del puerto de Marín, por cierto, uno de los principales motores económicos de la comarca, sostén de infinidad de empresas generadoras de múltiples puestos de trabajo, está ligada a este pontevedrés chalet regionalista.

Habría que concluir diciendo que cien años después de que la Corporación Municipal pontevedresa se ufanase de la creación de una Junta de Obras del Puerto en la ciudad, hoy sus descendientes se alegran de su traslado.

LEONCIO FEIJOO LAMAS.

2 comentarios:

Tomeza dijo...

Todo sexa por criticar ao alcalde.
É fácil ser oposición con estas verbas infundadas, ou logo que queren facer con ese chalet?.

O Telmo Martín se fixese o soterramento ou como lle chame sí que a quitaría, así que un pouquiño de obediencia moral.

Anónimo dijo...

Portugal ingresa al año más de 200.000 euros por la falta de un circuito gallego

Etiquetas: Portugal, motor
Ana Conde.

La falta de un circuito gallego de velocidad empuja cada año a los motoristas y automovilistas de la comunidad hacia el país vecino, que cuenta con dos instalaciones de primer nivel en las ciudades de Braga y Estoril.

Aunque estimar los gastos en cursos y actividades menores es casi imposible, basta con conocer lo que ingresa el país vecino cada año con el campeonato gallego de motos, que se celebra entre los meses de abril y septiembre, para ver que se mueve mucho dinero.

Sólo en las seis carreras que se celebran en esta competición –tres en Estoril y otras tres en Braga– los pilotos gallegos se dejan más de 200.000 euros, a lo que habría que sumar el gasto de familiares y amigos que se desplazan a verlos, según apuntan desde la Federación Gallega de Motociclismo,

Riqueza
Aparte del coste de desplazamiento, hoteles y autopistas, los motoristas gallegos sufren situaciones como tener que pagar un plus de seguro para estar cubiertos en una prueba internacional, "e todo por ter que ir a Portugal, xa que se correran aquí esa cobertura teríana incluida na licencia federativa”, explica Jaime Rey, delegado de Velocidade de la federación.

Otra circunstancia curiosa es la dificultad que tienen los organizadores para disponer de premios en metálico para los ganadores del campeonato. “Cando imos ás empresas a buscar patrocinios dinnos que a publicidade nestas condicións non é viable porque non teñen intereses en Portugal.

Las federaciones de motociclismo y automovilismo sostienen que un circuito gallego sería rentable, ya que no sólo daría servicio a los gallegos que ahora bajan a Portugal, sino que “tamén atraería a asturianos, cántabros e leoneses”, además de dar servicios a empresas como Citroën, que varias veces al año alquila las instalaciones de Braga para probar sus coches.

Promesa incumplida
Y es que a los más de 200.000 euros que se dejan los motoristas sólo en el campeonato de velocidad hay que sumar lo que ingresa Portugal por cursos y competiciones menores protagonizadas por gallegos, como la Copa Celta, en la que 80 pilotos correrán en Braga. “E alugar o circuito unha fin de semana custa 4.000 euros”, subrayan.

Compromiso electoral de Fraga, aunque la Xunta del PP ya anunciaba en 2003 que aprobaría el proyecto de circuito de alta velocidad a finales de año, lo cierto es que un lustro después la reivindicada instalación aún no vio la luz –y eso que en 1991 ya se había presentado una primera maqueta–.

Entonces el coste estimado era de 12 millones de euros y la ubicación elegida era Cerceda, ya que la capacidad hotelera de A Coruña y las buenas comunicaciones, así como la proximidad a la unidad de quemados del Juan Canalejo, jugaban a su favor.

Sin embargo, el circuito del PP no cuajó, y a partir de ahí a la infraestructura le comenzaron a salir novias. Así, en 2005 los alcaldes de Ponteareas, As Neves y Salvaterra reclamaban a Vigo su apoyo para lograr para el sur de Galicia el circuito de velocidad.

'Circuito galego, xa!'
Mientras que Rafael Louzán lanzaba un estudio de viabilidad en Mondariz y Pazos, cuyos terrenos donarían las comunidades de montes afectadas, Xosé Luis Baltar también reactivaba su campaña por el emplazamiento de Verín.

Sin embargo, el Gobierno bipartito echó el freno, ya que el primer director xeral de Deportes del cambio, Santiago Domínguez, dejó claro desde un principio que el circuito de velocidade no era un asunto “prioritario” para el nuevo Ejecutivo.

En el cajón se quedaron los dos proyectos realizados por la Federación de Automovilismo y presentados a la Xunta en los años 93 y 99 para las ubicaciones de Cerceda y Silleda, completos trabajos en los que se invirtieron 600.000 euros, cifra escandalosa teniendo en cuenta que no se aprovechó.

Ante este panorama, el único que sigue dando guerra es el presidente de la Diputación de Pontevedra, quien en los últimos meses ha visitado los circuitos de Montmeló (Cataluña) y Estoril (Portugal) para recoger ideas y presentar su proyecto, lo que puede augurar que esta vez va en serio lo de Circuito galego, xa!.

Louzán defiende la ubicación en el sur de la comunidad por ser donde se concentra la industria automovilística, capitaneada por la factoría de PSA Peugeot-Citroën y el Centro Tecnológico de Automoción.

La Diputación ya redacta el anteproyecto para una obra cuyo coste ascendería a 51 millones. ¿Lo aprobará la Xunta?

http://www.galiciae.com/nova/10572.html